No sois expertos, leñe.

Ha recomendado R. Galli un librito bastante majo, “Are We All Scientific Experts Now” (autor: Harry Collins),  sobre los diferentes tipos de experiencia y que ofrece algunas guias para la clasificacion de los “expertos”.

Lo que mas me llama la atencion es la admonicion contra los expertos que se crian a docenas en internet.  Estos expertos suelen estar en una de estas tres categorias:

  1. Specialist expertise –> Ubiquitous tacit  knowledge –> Beet-mat knowledge
  2. Specialist expertise –> Ubiquitous tacit  knowledge –> Popular Understanding
  3. Specialist expertise –> Ubiquitous tacit  knowledge –> Primary source knowledge

El primer caso es el cuñadismo de toda la vida; en el segundo se asumen lecturas de revista de divulgacion cientifica o enciclopedias de bachiller, y en el tercero se llega a haber leido las fuentes primarias del asunto en cuestion. Pero aun asi, el analisis avisa:

“if one achieves some grasp of such a technical paper one tends to feel that one has reached into the heartland of the science. But it is not so.”

Y prosigue:

There is a huge gulf between this level of understanding, which rest solely on ubiquitous expertise, and the next one up, interactional expertise, that depends on acquiring specialist tacit knowledge“.

Cierto es que bastantes -pero no muchos ni todos- de los que frecuentan los debates sobre ciencia estan en posicion para adquirir tambien al menos aun tipo de specialist tacit knowledge bien por ser ellos mismos investigadores, bien por interaccionar frecuentemente con ellos en su propio campo de trabajo, como es el caso tanto de estudiantes en formacion como de divulgadores especializados. Pero aun asi, la interactional expertise no es  equivalente al trabajo real en el campo, que es como se obtiene la contributory expertise.

No puedo estar más de acuerdo con la clasificacion del autor en este nivel. En una parte del libro explica como la deteccion del Specialist Tacit Knowledge es la guia fundamental del peer review, y en verdad eso explica el crecimiento de las secciones de “introduccion” de los paper cientificos y la dificultad de publicar si no se facilita al reviewer la identificacion de este conocimiento, previo a evaluar el propio contenido del paper. De otra parte, el Ubiquitous Tacit  Knowledge se reconoce en los argumentarios de las partes que debaten sobre temas cientificos, y explica su falta de flexibilidad y su petrificacion. Por ejemplo, los grupos anti-homeopatia no han llegado a absorber los resultados de Nature sobre los vasos sucios en los laboratiorios homeopatas ni los sucesivos informes sobre envenenamientos y alergias en pacientes con tratamiento homeopatico. Su argumentario, “placebo de agua azucarada”, estaba ya establecido antes de que aparecieran estos resultados.

Y si no somos expertos, ¿Qué papel queda para la democracia en ciencia? ¿Como se explica que alguien en internet recomiende un libro que dice precisamente que no me fie de lo que recomienda la gente en internet? Pues afortunadamente -o no, diria Arquimedes-  hay varias sendas de rey:

Primero, un grupo puede llegara tener contributory expertise sin seguir necesariamente el mecanismo de formación academica -aunque es facil que de todas maneras termine acumulando las 10000 horas de formación-. El libro nombra dos ejemplos, entre los pacientes de SIDA ante los tests ciegos y el de los usuarios de determinado plaguicida (¿o fertilizante?), argumentando que en esos casos el grupo tenia o habia pasado a tener ya el tipo de experiencia acumulada que lo convertia en uno mas de la controversia cientifica, vamos, un grupo cientifico más y por ello no representativo de la sociedad en general.

Segundo, tenemos la categoria de las meta-expertises, la de juzgar si un experto es de fiar, bien por su persona y declaraciones, bien por detalles de su trabajo cientifico que podamos discernir.  Es bastante complicado tirar de meta-expertise y a la vez decir que no se esta juzgando a la persona. Por ejemplo, cuando yo desconfio de la defensa que hace Grande-Covian de algunas industrias alimentarias, me baso en una “discriminacion local”, en rumores circulando de toda la vida en la universidad de zaragoza, algunos más verificables que otros, pero todos en fin de un tipo “externo” (transmutational, lo llama el autor) que no anda lejos de la maledicencia. Más positivamente, cuando te encuentras con un blog de un desconocido, buscas evidencias de tipo “interno”, detalles que puedas reconocer y calibrar y que sean tan llamativos que sobrevivan a la “amnesia de Gellmann”. Gran parte de la critica, en internet y en el mundo real, va por aqui, y no deja de ser una metodologia valida siempre y cuando no la confundamos con un juicio basado en specialist-expertise.

Tercero, tenemos otra categoria “meta” que en el libro solo trata marginalmente al final del primer capitulo: la asociada a las ideologias de “gobierno por discusion”, y en la que no se trataria tanto de sustituir a los expertos como de sustituir a los que tienen el rol de emitir el jucio y sentencia basado en “meta-experiencia”: los politicos. Esto es, una vez reconocidos que los politicos no son expertos, o que tienen la misma default experience que el resto, podemos desligar su tarea en dos direcciones: delegar -a la kropotkine- en los poseedores de contributory expertise las decisiones que afecten exclusivamente a su actividad, y recuperar hacia la ciudadania la parte de la decision que corresponde a la organizacion social. Aqui conviene estar avisados de que puede ser muy ingenuo considerar que los politicos no son expertos en nada. Como minimo, van a ser expertos en marrullerias y el tipo de prestidigitaciones que mencionaba en mi primer post.

 

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